En tiempos de regreso, Brito vuelve a conducir el Macro

Exactamente dos años después de haber dejado el cargo, Jorge Horacio Brito vuelve a presidir el Banco Macro, entidad que fundó en 1978, cuando tenía apenas 24 años como compañía financiera (le tomó 20 años escalar a banco) y en la que había estado al frente desde entonces y por 30 años. Eso se dio a través de su designación a través de la asamblea de accionistas.

Su persistencia en esa función fue lo que convirtió por 13 años en titular y de la cámara en que históricamente se agruparon los banqueros de capital nacional (Adeba) tras el relanzamiento de este agrupamiento en 2003, tras haber convivido por cuatro años en otra asociación con la banca extranjera que había ganado fuerte presencia en la plaza local en la década del ’90.

Ese cargo, y su elevado perfil público, lo transformaron rápidamente en referente y cara pública de los “banqueros nacionales” tal y como Eduardo Escasany lo había sido años antes.

Reemplazó en el timón del Macro a su cuñado y principal socio, Ezequiel Carballo, quien había sido ungido en su lugar en abril de 2018 (aunque ejercía esa función desde varios meses antes porque Brito ya había tomado una licencia) para poner a la institución a cubierto del impacto que pudieron tener algunas causas judiciales locales.

Hay que recordar que Brito fue procesado por el juez Ariel Lijo en el marco de la causa que investigó la ruta del dinero del caso Ciccone, algo de lo que quedó liberado en noviembre pasado la Cámara Federal lo revocó.

Puede interpretarse entonces que, superada la tormenta judicial (que incluyó por derivación el inicio de indagaciones preliminares por parte de la SEC para analizar si no había incurrido en prácticas corruptas, dado que el banco cotiza también en Wall Street), Jorge Brito y sus socios evalúan que están dadas las condiciones para volver.

Paradójicamente su regreso coincide con el del peronismo al Gobierno, algo que no hay que descartar que lo haya propiciado de algún modo.

Después de todo Brito no dudó en definirse este verano como un “banquero peronista” en una entrevista concedida a Perfil. Esa identificación tal vez esté signada por su historia: nació tres días antes de que Eva Perón falleciera.

Y tal vez se reforzó tras sus notorios desencuentros con el expresidente Mauricio Macri, con quien había compartido la conducción de la Asociación de Paddle muchos años atrás. “Sin embargo, desde que asumió como presidente nunca hablamos”, sostuvo en esa misma entrevista.

Empresario multifacético, incursionó en negocios inmobiliarios con la compañía Vizora, energéticos, con Genneiay agropecuarios con Frigorífico Bermejo y Cabaña Juramento, Inversora Juramento S.A., según la Revista Forbes (con datos al 2019) y de sólidos contactos con el ambiente político (se lo caracterizó como mecenas del presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, y nunca hizo mucho por desmentirlo) es propietario de la 21ª mayor fortuna entre los argentinos

Su primera movida apenas regresó al cargo fue impulsar la declaración que hoy hizo pública Adeba para apoyar “las gestiones y esfuerzos que llevan adelante las autoridades con el objetivo de restaurar la sostenibilidad de la deuda pública y recuperar el crédito de la República”. Seguramente vendrán varias más, porque no es hombre afecto al perfil bajo.

Fuente: lanacion.com.ar

Publicado: - | Fuente: La Nación